Datos del Probador
Miguel Estrada Moro

Nombre: Miguel
Apellido: Estrada Moro
Edad: 25 años
Profesión: Informático
Primer coche: Ford Focus
Coche actual: Ford Focus
Aficiones: Motor, deporte y música

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Blog de Miguel Estrada Moro

He tenido el Toyota Auris HSD durante 8 días, en los cuales he realizado casi mil kilómetros en ciudad, autopista, carreteras principales y de montaña. Por tanto, puedo decir que tengo una experiencia bastante completa con el coche.

Primeras impresiones
Al verlo desde fuera da una imagen de deportividad, dentro de la que un coche como el Auris puede tener. Está más rebajado que el resto de la gama, incorpora un generoso alerón prolongando el techo y monta llantas de 17 pulgadas de perfil bajo. Todo sea por optimizar  la aerodinámica y gastar menos combustible.
Cuando Salva de Autofácil me lo entregó, con aproximadamente 47.500 kilómetros, lo primero que me llamó la atención es su peculiar consola, donde destaca la el cambio con una palanca más tipo joystick, como si de un mando para videojuegos se tratase. También la instrumentación, con mucha información en gráficos y su peculiar 'cuentarrevoluciones' (si se puede llamar así, pues en realidad indica si se recarga la batería y el tipo de conducción). En cambio, el cuentakilómetros es analógico y yo, la verdad, prefiero que sea así, clásico.

Contacto con el Auris HSD

Lo primero que hice fue dejar el mando del garaje, pero ahí me encontré un problema: la falta de huecos. El único espacio real en el salpicadero es un pequeño sitio para dejar monedas, pero salvo por debajo de la consola, que hace forma de puente, no hay ninguno para dejar cosas a mano y tampoco es muy accesible. Sí dispone de espacios cerrados, como dentro del apoyabrazos (del que hablaré más adelante), la doble guantera o un portagafas en el techo (de dimensiones limitadas).
Con el cambio E-CVT de variador continuo puedo asegurar que es el coche más fácil de conducir que manejé; solamente hay que engranar la D, como en cualquier automático, pero sin ninguna opción de un modo secuencial como en otros modelos. Salva me avisó de que el acelerador tiene un tacto especial y podía tardar en acostumbrarme, pero no fue así, me sentí bastante cómodo con él, sin embargo el freno es muy sensible y hay que cogerle el punto.
Tiene tres modos de conducción: eléctrico, ECO y POWER. El primero tiene un uso muy limitado, pues solamente sirve para ir a menos de 50 kilómetros por hora y depende de la carga de batería. El segundo está muy bien para la conducción por ciudad y carretera si quieres economizar, pero no busques grandes alardes. En modo POWER sí se nota un mayor empuje y más uso del motor de gasolina aumentando mucho el ruido, pero no es un coche que se distinga por sus prestaciones.

Desde dentro

Dispuestos a recorrer kilómetros con el Auris, sentirse cómodo es fácil, pero podría ser mejor. Los asientos delanteros son confortables, más con la tapicería en combinación de tela y cuero de esta unidad, pero les falta agarre lateral. Los traseros sí son muy mejorables y, además, tres adultos no viajan cómodos, pues en la parte derecha hay una entrada de aire que, según leí, no se puede tapar nunca, pues ventila las baterías. Otro aspecto que resta confort es el apoyabrazos, el cual es completamente inútil en la conducción, pues se queda muy corto, en una posición retrasada y no es extensible. El volante de cuero perforado tiene muy buen agarre, pero lo encontré bastante grande.
En cuanto al equipamiento, la radio cuenta con entrada USB y minijack, están dentro de la guantera, pero creo que estarían mejor en otro sitio, como en el interior del apoyabrazos. No es muy potente ni intuitiva y algunas funciones son complicadas, como configurarla para usar el teléfono móvil por bluetooth. El climatizador, monozona, tarda en calentar, pero tiene un buen funcionamiento. También lleva sensor de luces y de limipaparbrisas, ambos muy útiles, los pones en posición 'Auto' y te olvidas de ellos. Los faros de xenón alumbran muy bien y los espejos son de buenas dimensiones, además de abatibles eléctricamente. Se agradece que el interior sea antideslumbramiento automático.

En la carretera

Callejeando, te das cuenta de que el coche se encuentra en su salsa, es el lugar donde más provecho se le saca a un vehículo híbrido. He hecho una buena parte de los kilómetros por ciudad y sus consumos fueron mínimos, saliendo desde parado con el motor eléctrico y recorriendo muchos metros con él. Como Oviedo es una ciudad con muchas cuestas, venían muy bien para que la batería se recargase, así como en las frenadas. Además, hasta que entra el motor de gasolina solamente se siente la rodadura. Es el entorno donde más me gustó su comportamiento.
Sin embargo, detecté algunas lagunas de visibilidad. Si bien decía que los espejos y los faros están muy bien, además de tener un amplio parabrisas, los arcos delanteros quitan mucha visibilidad en cruces y glorietas. Además, el limpialuneta es muy pequeño y actúa en una pequeña parte del cristal. Por último, no se ve el frontal del coche, tienes que intuirlo y, por suerte, no es muy largo, pero no sabes realmente donde termina.
En autopista no tuve sensaciones tan buenas. El motor de gasolina va siempre muy alto de revoluciones y recuperando deja mucho que desear. Este hecho hace que sea bastante ruidoso y, además, tiene unos consumos propios de un vehículo solamente de gasolina con la misma potencia, marcaba de media en torno a 6-7 litros a los 100 kilómetros.
En carretera, a ritmo normal, gasta como un diésel, pero cuando le exigí algo más, se disparó. Pienso que sería mejor si tuviera la opción de un cambio secuencial donde pudieras interactuar más con el coche. En las curvas y glorietas balancea más de lo que me gustaría, pese a estar más rebajado. También debo decir que se sentían mucho los baches en la calzada, por tanto, no me gustó mucho la suspensión que lleva.

Otros usos

Realizando otras tareas cotidianas, como ir a la compra, te das cuenta de que su maletero se queda muy corto, la batería se come buena parte del mismo y la boca podía ser más ancha. Tiene un hueco bajo el falso suelo donde caben algunas cosas, pero con una compra generosa te ves obligado a usar los asientos traseros o quitar la bandeja.
A la hora de maniobrar, lleva una cámara sobre la placa de la matrícula y una pantalla integrada en el espejo retrovisor interior. Es muy útil y permite apurar el aparcamiento sin peligro. No alcanza a los laterales y no tiene sensor, pero se agradece mucho esa cámara. Pero sí tiene un punto negativo el Auris en este sentido y es que no gira tanto como me gustaría, se queda corto en ocasiones, como para cambiar de sentido o dentro del aparcamiento.

Conclusión

El coche me gustó y me lo pasé muy bien con él. Personalmente no es el vehículo que busco, pues me gusta mucho conducir interactuando más con él, pero sí me parece una opción perfecta para circular por ciudad (taxistas, por ejemplo) o para las personas que buscan un coche para uso cotidiano y con la mayor simplicidad de conducción.
Quiero agradecer a Autofácil la posibilidad de tener esta experiencia con el Toyota Auris HSD y, en especial, a Salva y a Pablo.

 




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